sábado, 6 de julio de 2013

el que persevera triunfa

Un Mensaje a García

INTELIGENCIA Y VOLUNTAD
(Un célebre articulo)
Esta pequeñez literaria, UN MENSAJE A GARCIA, fue escrita una noche, después de la comida, en una hora.
Erase el 22 de febrero de 1899, natalicio de Washington y ya íbamos a entrar
en prensa con el número de marzo de nuestra revista PHILLISTINE. Brotaba
candente de mi corazón, escrita cual fue, después de pesaroso día dedicado a
tratar de enseñar la ciertos indolentes moradores de la villa a abjurar de aquel
estado comatoso en que se encontraban y a infiItrarles radioactividad.
La idea surgió de una pequeña discusión, cuando tom bamos el té, en la cual
mi hijo Bert lanzó la especie de haber sido Rowan el verdadero héroe de la
guerra de Cuba. Rowan salió solo y realizó su propósito, llevó el mensaje a
García.
Cual destello de luz vino a mi mente la idea... Es verdad, me dije, el muchacho
tiene razón: héroe es aquel que cumple su cometido, que lleva su mensaje a
García. Levanteme de la mesa y escribí UN MENSAJE A GARCIA. Tan poca fue
mi estimación de este artículo, que se publicó sin encabezamiento en la revista.
Hízose el reparto y poco después principiaron a llegar pedidos de una docena,
cincuenta, cien ejemplares adicionales del número de marzo de PHILLISTINE y
cuando la American News Company pidió mil ejemplares pregunté a uno de mis
empleados, cual era el artículo que había levantado tanto polvo cósmico:
"Eso de Garcia", me contestó.

Al día siguiente recibió un telegrama de George S. Daniels, del Ferrocarril Central de New York, que decía así: Cotice precio de cien mil ejemplares artículo Rowan, en forma de folleto. Anuncio Tren Expreso del Estado Imperial al respaldo. Diga cuándo puede hacerse la entrega.
Contesté cotizando precio y diciendo que podría entregarlo en dos años. Nuestras facilidades eran pocas y cien mil ejemplares parecíanos una empresa magna. El resultado fue que concedí permiso a mister Daniels para que reprodujeran el artículo como quisiera. Lo hizo en forma de folleto, en ediciones de medio millón. Distribuyó dos a tres ediciones de medio millón cada una y además el artículo fue reproducido en más de doscientas revistas y periódicos. Ha sido trasducido a todos los idiomas.



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Un Mensaje a García

Cuando Mr. Daniels se ocupaba de la distribución de "Un Mensaje a García", el Príncipe Hillakoff, director de los ferrocarriles de Rusia, se encontraba en este país. Era huésped de la Compañía del Ferrocarril Central de New York y viajó todo el país acompañado de Mr. Daniels. El Principe vió el librito; le interesó, más por el hecho de que Mr. Daniels lo estaba distribuyendo en tan grandes cantidades que, probablemente, por cualquier otro motivo.
De todos modos, cuando el Príncipe regresó a su país, hizo que se le tradujera y se entregara un ejemplar a todo empleado del ferrocarril en Rusia. Tras este vinieron otros paises y de Rusia pasó a Alemania, Francia, España, Turquía, Indostán y China. Durante la guerra entre Rusia y Japón, a todo soldado se entregó un ejemplar del "Mensaje a Garcia".

Encontrando los Japoneses esos libritos en poder de los prisioneros rusos, llegaron a la conclusión de que debía ser algo bueno y por consiguiente lo tradujeron al japonés.
Y por orden del Mikado se entregó un ejemplar a todo empleado, civil o militar, del gobierno japonés.
Más de cuarenta millones de ejemplares de "Un mensaje a García" han sido impresos. Se dice que esta es la circulación mayor de toda la historia, que haya tenido un trabajo literario durante la vida del autor, gracias a una serie de accidentes afortunados.
--E. H.

East Aurora. 19 de diciembre, 1913.














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Un Mensaje a García

UN MENSAJE A GARCIA


En todo este asunto de Cuba, hay un hombre que sobresale en el horizonte de mi memoria como el planeta Marte en su perihelio. Cuando se declaró la guerra entre España y los Estados Unidos era muy necesario comunicarse prontamente con el jefe de los insurrectos. Encontrábase García allá en la manigua de Cuba, sin que nadie suplera su paradero.
Era imposible toda comunicación con él por telégrafo o por correo. El Presidente tenía que contar con su cooperación sin pérdida de tiempo. Qué hacer?
Alguien dijo al Presidente: "Hay un hombre llamado Rowan que puede encontrar a García, si es que se le puede encontrar".

Se trajo a Rowan y se le entregó una carta para que a su vez se la entregara a García. De cómo fue que este hombre, Rowan, tomó la carta, la salió en una cartera de hule, se la amarró al pecho, hizo un viaje de cuatro dias y desembarcó de noche en las costa de Cuba en un bote sin cubierta; de cómo fue que se internó en las montañas y en tres semanas salió al otro lado de la isla, habiendo atravesado a pie un país hostil y entregado la carta a Garcia, son cosas que no tengo deseo especial de narrar en detalle.
Pero si quiero que conste que el señor Mac-Kinley, Presidente de los Estados
Unidos. puso una carta en manos de Rowan para que éste la entregara a
Garcia.

Rowan tomó la carta y no preguntó: Dónde está  García?

iLoado sea Dios- He aquí un hombre cuya figura debe ser vaciada en
imperecedero bronce y puesta su estatua en todos los Colegios del país. No es
la enseñanza de libros lo que los jóvenes necesitan, ni la instrucción de esto o
aquello, sino el endurecimiento de las vértebras para que sean fieles a sus
cargas, para que actúen con diligencia, para que hagan la cosa: "llevar el
mensaje a Garcia".

El General García ya no existe, pero hay otros Garcías ...



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Un Mensaje a García

No hay hombre que haya tratado de  administrar una empresa que requiera mucho  personal  que,  a  veces,  no  se  haya  quedado  atónito  al  notar  la imbecilidad del promedio de los hombres, la inhabilidad o falta de voluntad de concentrar sus inteligencias en una cosa dada y hacerla.
La asistencia irregular, la desatención ridícula, la indiferencia vulgar y el trabajo mal hecho parece ser la regla general.
No hay hombre alguno que salga airoso  de su empresa a menos que quiera o no, por la fuerza, obligue o soborna a otros  para que le ayuden o a menos que tal vez, Dios Todopoderoso, en su bondad, haga un milagro y le envíe un Angel de Luz para que le sirva de auxiliar.
Tú, lector, puedes hacer esta prueba: Te encuentras en estos momentos sentado en tu oficina. A tu alrededor tienes seis empleados. Llama a uno de ellos y pidele lo siguiente:
"Tenga la bondad de buscar en la Enciclopedia y hágame un memorandum corto de la vida de Carreggio".
¨Crees tú que el empleado contesta: "Si señor", y se marcha a hacer lo que tú le dijiste?
Nada de eso. Te mirar  de soslayo y te hará  una o más de las siguientes preguntas:

¨Quién era Carreggio?
¨En cuál Enciclopedia?
¨Dónde está  la Enciclopedia?
¨Acaso fui empleado yo para hacer eso?
¨No querrá  usted decir Bismarck?
¨Por qué no lo hace Carlos?
¨Murió?
¨Hay prisa para eso?
¨Para qué quiere usted saberlo?
¨No ser¡a mejor que le trajera el libro  y usted mismo lo buscara?

Y me atreverfa a apostar diez contra  uno que después que hayas contestado el interrogatorio y explicado la manera de  buscar la información que necesitas y por qué la necesitas, tu empleado se retira y obliga a otro compañero a que le ayude a encontrar a García, regresando poco después diciéndote que no existe tal nombre. Desde luego puede darse el caso en que yo pierda la apuesta, pero según la ley de promedios no debo perder.



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Un Mensaje a García

Ahora bien; si tú sabes lo que tienes entre manos, tú no debes molestarte en explicar a tu auxiliar que "Carregglo" se escribe con "C" y no con "K", sino sonriente y de buen humor le dirás: "Está bien, déjalo", y dicho esto te levantarás y lo buscarás tú mismo.
Y esa incapacidad para obrar independientemente, esa estupidez moral, esa
deformidad de voluntad, esa falta de disposición para hacerse cargo de una
cosa y realizarla, esas son las cosas que han pospuesto para lejos en lo futuro al
socialismo puro. Si los hombres no actúan por sus propias iniciativas para si
mismos, ¨qué harán cuando el producto de sus esfuerzos sea para todos? La
fuerza
bruta parece necesaria, el temor a ser "rebajado" el sábado a la hora del cobro hace  que  muchos  trabajadores  o  empleados  conserven  el  trabajo  o  la colocación.

Anuncian buscando un taquígrafo y de diez solicitantes, nueve son individuos
que no tienen ortografía y, lo que es más, individuos que no creen necesario
tenerla.

¨Podrían esas personas escribir una carta a García?

"Mire usted, me decía el gerente de una gran fábrica, mire usted aquel tenedor de libros".
Bien, ¨qué le pasa? --Es un magnifico contador, más si se le manda a hacer una diligencia, tal vez la haga, pero puede darse el caso de que entre en cuatro salones de bebidas antes de llegar y cuando llegue a la Calle Principal ya no se acuerda de lo que se le dijo.

Puede confiarse a ese hombre que lleve un mensaje a García?

Recientemente  hemos  estado  oyendo  conversaciones  y  expresiones  de
muchas  simpatías  hacia  "los  extranjeros  naturalizados  que son objeto de
explotación en los talleres", así como hacia el "hombre sin hogar que anda
errante en busca del trabajo honrado"  y ... junto a esas expresiones con
frecuencia empleánse palabras duras hacia los hombres que están en el poder.




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Un Mensaje a García

Nada se dice del patrón que se aventaja antes de tiempo, tratando en vano de inducir a los eternos disgustados y perezosos a que hagan un trabajo a conciencia; ni se dice nada del mucho tiempo ni de la paciencia que ese patrono ha tenido buscando personal que no hace otra cosa sino "matar el tiempo" tan pronto como el patrono vuelve la espalda.
En todo establecimiento y en toda fábrica se tiene constántemente en práctica
el procedimiento de selección por eliminación. El patrono vése constántemente
obligado a rebajar personal que ha demostrado incompetencia en el fomento de
sus intereses, y a tomar otros empleados. No importa que los tiempos sean
buenos; este procedimiento de selección sigue en todo tiempo y la única
diferencia es que, cuando las cosas están malas y el trabajo escasea se hace la
selección con más escrupulosidad, pero fuera y para siempre fuera tiene que ir
el incompetente y el inservible. Por interés propio, el patrono tiene que
quedarse con los mejores, con los que pueden llevar un mensaje a García.

Conozco a un individuo de aptitudes verdaderamente brillantes, pero sin
habilidad necesaria para manejar su propio negocio, y que sin embargo es
completamente inútil para cualquier otro, debido a la insana sospecha que
constántemente abríga de que su patrono le oprime o trata de oprimirle. Sin
poder mandar, no tolera que se le mande. Si se le diera un mensaje para que lo
llevara a García, probablemente su contestación sería: "Lléveselo usted mismo".

Hoy este hombre anda errante por las calles en busca de trabajo, teniendo
que sufrir las inclemencias del tiempo. Nadie que le conozca se ofrece a darle
trabajo puesto que es la esencia misma del descontento. No entra por razones y
lo único que en él podría producir algún efecto sería un buen puntapié salido de
la punta de una bota del Nº 9, suela gruesa. Sé, en verdad, que un individuo
tan moralmente deforme como ese, no es menos digno de compasión que el
físicamente inválido; pero en nuestra compasión derramemos también una
lágrima  por  aquellos  hombres  que  se  encuentran  al  frente  de  grandes
empresas, cuyas horas de trabajo no están limitadas por el sonido del pito y
cuyos cabellos prematuramente encanecen en Ia lucha que sostienen contra la
indiferencia zafia, contra la imbecilidad crasa y contra la ingratitud cruenta de
los otros, quienes, a no ser por el espiritu emprendedor de estos, andarian
hambrientos y sin hogar.

Diríase que me he expresado con mucha dureza. Tal vez si; pero cuando el
mundo entero se ha entregado al descanso, quiero yo expresar una palabra de


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Un Mensaje a García

simpatía hacia el hombre que sale adelante en su empresa, hacia el hombre que aún a pesar de grandes inconvenientes, ha sabido dirigir los esfuerzos de otros hombres, y que después del triunfo, resulta que nada ha ganado, nada más que su subsistencia.
También yo he cargado mi lata de comida al taller y he trabajado a jornal
diario, y también he sido patrono y sé que puede decirse algo de ambos lados.

No hay excelencia en la pobreza "perse";
los harapos no sirven de recomendación;
no todos los patronos son rapaces y tiranos; no todos los pobres son virtuosos.

Mis simpatías todas van hacia el hombre que hace su trabajo cuando el
patrono está  presente como cuando se encuentra ausente. Y el hombre que al
entregársele una carta para García, tranquilamente toma la misiva, sin hacer
preguntas idiotas y sin intención alguna de arrojarla a la primera alcantarilla que
encuentre a su paso, o de hacer otra cosa que no sea entregarla al destinatario;
ese hombre nunca queda sin trabajo ni tiene que declararse en huelga para que
se le aumente el sueldo. La civilización busca ansiosa, insistentemente, a esa
clase de hombres. Cualquier cosa que ese hombre pida, la consigue. Se le
necesita en toda ciudad, en todo pueblo, en toda villa, en toda oficina, tienda y
fábrica, y en todo taller. El mundo entero lo solicita a gritos; se necesita, y se
necesita con urgencia al hombre que pueda llevar un Mensaje e García".
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10 leyes de murphy muy importante

Leyes de Murphy

1. Ley De Murphy
Si algo puede salir mal, saldrá mal.

2. Segundo corolario de Murphy
Todo llevará más tiempo del previsto.

3. Tercer corolario de Murphy
Si existe la posibilidad de que varias cosas salgan mal, la que cause más perjuicios será la que salga peor.

4. Segunda ley sobre revisiones
Cuanto más inofensiva parezca una modificación, más influencia tendrá, y más planos se tendrán que volver a dibujar.

5. Ley de Baldridge
Si supiéramos en los que nos estamos metiendo, nunca nos meteríamos en nada.

6. Séptimo corolario de Murphy
Toda solución entraña nuevos problemas.

7. Ley de Fulton sobre la gravedad
El esfuerzo que tenga que hacer para alcanzar un objeto que se está cayendo, causará más destrozos que si lo hubiese dejado caer desde un principio.

8. Constante de Murphy
Todo se dañará en proporción directa a su valor.

9. Ley de Lieberman
Todo el mundo miente, pero no importa, porque nadie escucha.

10. Ley de Murphy sobre la puntualidad
Ser puntual sólo significa equivocarse a tiempo.


¿Qué es informática?
Es una ciencia que estudia métodos, procesos, técnicas, con el fin de almacenar, procesar y transmitir información y datos en formato digital. La informática se ha desarrollado rápidamente a partir de la segunda mitad del siglo XX, con la aparición de tecnologías tales como el circuito integrado, Internet y el teléfono móvil.
En 1957 Karl Steinbuch acuñó la palabra alemana Informatik en la publicación de un documento denominado Informatik: Automatische Informationsverarbeitung (Informática: procesamiento automático de información). En ruso, Alexander Ivanovich Mikhailov fue el primero en utilizar informatika con el significado de «estudio, organización, y la diseminación de la información científica», que sigue siendo su significado en dicha lengua. En inglés, la palabra Informatics fue acuñada independiente y casi simultáneamente por Walter F. Bauer, en 1962, cuando Bauer cofundó la empresa denominada «Informatics General, Inc.». Dicha empresa registró el nombre y persiguió a las universidades que lo utilizaron, forzándolas a utilizar la alternativa computer science. La Association for Computing Machinery, la mayor organización de informáticos del mundo, se dirigió a Informatics General Inc. para poder utilizar la palabra informatics en lugar de computer machinery, pero la empresa se negó. Informatics General Inc. cesó sus actividades en 1985, pero para esa época el nombre de computer science estaba plenamente arraigado. Actualmente los angloparlantes utilizan el término computer science, traducido a veces como «Ciencias de la computación», para designar tanto el estudio científico como el aplicado; mientras que designan como information technology ( o data processing, traducido a veces como «tecnologías de la información», al conjunto de tecnologías que permiten el tratamiento automatizado de información.

viernes, 5 de julio de 2013

Un libro muy interesante lo recomiendo

EL JARRÓN AZUL
Peter B. Kyne

Hace 50 años Peter B. Kyne escribió la obra de un luchador que no se da por vencido, una historia que enseña como llegar a ser uno. Este libro ha servido de inspiración para millones de personas. Se trata de un hombre de inquebrantable determinación para llevar a cabo con éxito una tarea, no importando cuán grandes sean las dificultades, un hombre que nunca deja las cosas a medio hacer, que nunca se da por vencido y a quien nadie puede disuadirlo de su objetivo.
“Lo haré” son las palabras que se convierten en su lema de guía, en un reto constante para vivir conforme a altos principios, en una fuente inagotable de renovado valor.
El señor Alden P. Ricks, mejor conocido como Cappy Ricks, fue el fundador y el espíritu dirigente de una importante empresa maderera y de vapores. En teoría ya se había retirado de la dirección activa del negocio, pero en realidad continuaba siendo su principal guía y consejero, rehusándose – como él mismo expresó- a abandonar su actividad mental no obstante haber suspendido su actividad física.
Los ayudantes y administrativos activos de Cappy eran: el señor Skinner, encargado del negocio de maderas y Matt Peasley, que dirigía el de vapores. Ambos eran hombres competentes en quienes Cappy tenía plena confianza, aunque a veces le entraban dudas de su buen criterio, especialmente en lo referente a la habilidad de ésos señores para juzgar la capacidad de otros.
El problema que estos tres personajes confrontaban, según principia la historia, era la situación que existía en su oficina de Shangai. El empleado que habían enviado a hacerse cargo de ella estaba dando mal resultado, aunque esto no sorprendía a Cappy, porque en su opinión carecía de ciertas cualidades que él consideraba esenciales.

Skinner, ¿tienes un candidato para el puesto? preguntó Cappy.

- Siento decirte que no, señor Ricks, todos los empleados que tengo bajo mis ordenes son jóvenes..... demasiado, jóvenes para asumir esa responsabilidad.

¿Qué quieres decir con “demasiado jóvenes”? replicó Cappy.

- Bueno el único a quien yo consideraría competente para ocupar el cargo sería Andrews;  y el apenas tiene unos treinta años.

- Treinta años. ¿Eh?, pues si no mal recuerdo yo te empecé a pagar un sueldo de diez mil dólares al año y a confiarte la responsabilidad de dos millones cuando apenas tenías veintiocho.


- Es cierto, pero Andrews.... bueno, no hemos puesto a prueba todavía su capacidad.

- ¡Skinner! Interrumpió Cappy con voz resonante. No alcanzo a comprender por que todavía no te he mandado al diablo. ¿Dices que todavía no hemos puesto a prueba la capacidad de Andrews? ¿Por qué tenemos aquí gente que no sabemos lo que puede hacer?.... ¡Contéstame! El mundo de hoy es el mundo de la juventud, y métete eso en la cabeza, y dirigiéndose al otro administrador continuó:

- Matt, ¿Qué te parece Andrews para el puesto de Shangai?

- Lo creo capaz

- ¿Por que?

- Por que lleva bastante tiempo con nosotros para haber adquirido la experiencia necesaria.

- ¿Crees, Matt, que también tenga el valor necesario para asumir la responsabilidad?. ... Eso es más importante todavía que la experiencia que Skinner y tú consideran como la más esencial.

- De eso nada puedo decirle a usted, pero me parece que tiene energía e iniciativa, y personalmente es agradable.

- Bueno antes de mandarlo tenemos que convencernos de que tiene energía e iniciativa.... que tendrá ésas cualidades cuando deba tomar una decisión inmediata, seis mil millas distante de sus jefes a quienes pudiera consultar y proceder acertadamente  de acuerdo con su criterio. Eso es lo más importante Skinner.

- Tiene usted razón señor Ricks, y creo que es usted quien debe hacer a prueba.

Convencido, Skinner. El próximo representante que mandemos a Shangai tendrá que ser un luchador que no se dé por vencido. Y hemos mandado a tres que resultaron un fracaso y de ésos no queremos más.

Sin decir otra palabra, Cappy se echó de espaldas en sus sillón giratorio y cerró los ojos.

- Parece que va a fraguar la prueba para Andrews, dijo Matt Peasley en voz baja a Skinner al salir de la oficina del Sr. Ricks.
El destino no permitió dejar en paz al señor Ricks en sus reflexiones por mucho tiempo. A los diez minutos el teléfono sonaba, y con no poco enfado, como si alguien le hubiera interrumpido un tranquilo sueño, tomó el receptor y gritó “¿quién es?”

- Señor Ricks – respondió la telefonista de las oficinas generales, está aquí un joven que se llama William Peck y desea verlo a usted personalmente.

Cappy suspiró para reflexionar.

- Bien, dígale que pase

Un empleado condujo al visitante ante el precedente de la importante empresa maderera y de vapores. Al hallarse en su presencia, saludo respetuosamente y dijo:

- Señor Ricks mi nombre es William Peck, le agradezco a usted mucho la fineza de concederme una entrevista.

Mirándolo con semblante severo Cappy le dijo que tomara asiento, señalándole una silla frente al escritorio. Al acercarse Peck a la silla, Cappy notó que cojeaba un poco y que el brazo izquierdo lo tenía amputado hasta el codo.

- Bien Sr. Peck ¿qué desea usted?

- He venido a que me dé usted trabajo – respondió Peck

- Habla usted como si tuviera la seguridad de que va a conseguirlo

- Ciertamente, señor Ricks, yo se que usted no me lo negará.

- ¿Por qué?

Peck, sonriendo en una forma que le simpatizó al señor Ricks, contesto:

“Yo soy agente vendedor y se que puedo vender cualquier cosa que tenga algún valor, porque lo he demostrado durante 5 años y quiero demostrárselo a usted”.

Señor Peck... Dijo Cappy sonriendo,  de eso no tengo la menor duda pero dígame, ¿Acaso sus defectos físicos son algún impedimento?


No señor Ricks, de ningún modo... lo que me queda del cuerpo está sano, sobre todo mi cabeza y me queda el brazo derecho. Puedo pensar y puedo escribir y, aunque cojeo puedo ir tras un pedido mas aprisa y mas lejos que la mayoría de los que tienen dos piernas ¿estoy contratado señor Ricks?

No señor Peck, lo siento, usted sabrá que yo no tomo parte activa en la administración en este negocio desde hace diez años. Aquí simplemente tengo mi oficina para despachar mi correspondencia particular y atender asuntos personales. A quien debe usted ver es al señor Skinner.

Ya vi al señor Skinner, replicó prontamente Peck, pero por el modo en que habló parece que no le simpaticé. Me dijo que actualmente no había suficiente negocio ni para mantener ocupado al personal que tiene. Yo le manifesté que estaba dispuesto a aceptar cualquier ocupación, de taquígrafo para arriba. Puedo escribir a máquina bastante rápido con una mano, puedo llevar contabilidad y hacer cualquier trabajo de oficina.

- ¿No le dio ninguna esperanza?

- No señor.

- Entonces,  le dijo Cappy en tono confidencial- ... Vaya a ver a mi yerno, el capitán Peasley, que dirige los transportes marítimos de esta empresa.

- Ya hablé con el capitán Peasley, quien me trató con mucha amabilidad, me dijo que con todo gusto me daría un puesto, pero que los negocios estaban tan malos, que por ahora era imposible.

Bueno amiguito, entonces ¿Para qué viene a verme a mí?
Sonriendo nuevamente, Peck respondió: - “Por que quiero trabajar aquí en esta compañía, no importa de qué, con tal que sea algo que yo pueda hacer. Si me dan trabajo que pueda hacer, será hecho mejor que nunca, y si no puedo hacerlo renunciaré voluntariamente, para evitarle a usted la molestia de despedirme. Tengo referencias comerciales de primera clase.

Cappy oprimió un botón en su escritorio, un momento después entró en señor Skinner, lanzando una mirada hostil a William Peck y luego otra interrogativa al señor Ricks:

- Oye Skinner –dijo Cappy en voz baja – he estado meditando el asunto de enviar a Andrews a la oficina de Shangai y he llegado a la conclusión de que nos tenemos que arriesgar. Esa oficina está ahora a cargo de un empleado menor y es preciso nombrar cuando antes un gerente, así que haremos esto, vamos a mandar a Andrews en el próximo vapor, haciéndole entender que asumirá el cargo temporalmente, si vemos que no da resultado, le ordenaremos que se devuelva para ocupar su puesto actual en el cual es bastante apto. Entre tanto Skinner, te agradecería mucho que le dieras empleo a este joven..... dale una oportunidad de demostrar lo que puede hacer, Hazle ese favor Skinner....... Hazme ese favor.

El señor Skinner bien sabía que un ruego de Cappy equivalía a una orden, y Peck, comprendiéndolo miró al administrador general con una sonrisa:

- Muy bien señor Ricks, dijo Skinner con cierto despecho: “¿Ha convenido con el Señor Peck el sueldo que ganará?

- “Ese detalle te toca a ti”  - contestó – Cappy. “No es mi intención inmiscuirme en tus asuntos administrativos. Naturalmente le habrás de pagar al señor Peck lo que valga y nada más”.

Volviéndose hacia el triunfante Peck, lo amonestó diciéndole: - “Oiga amiguito, no crea que porque he intercedido por usted ya tiene su provenir asegurado. Su porvenir usted mismo tendrá que labrarlo y tiene que comenzar muy pronto. La primera vez que meta la pata o no dé la talla en el trabajo que se le confíe, lo amonestarán, la segunda vez lo suspenderán por un mes y la tercera vez quedará definitivamente fuera de esta organización, ¿Me he explicado claramente?”

- “Si señor”, contestó Peck sin vacilar, “Todo lo que yo pido es una plaza en la línea de combate, y le aseguro que pronto me haré acreedor a la confianza del señor Skinner”.Dirigiéndose a Skinner:  -“Muchas gracias, señor Skinner, por haber consentido en darme una oportunidad, haré cuanto esté de mi parte para merecer su confianza”.

- “Este diablo”  -se dirigió a si mismo Cappy – “Éste tiene tacto y también tiene sesos, no me explico como Skinner no puede darse cuenta de ello. Si este pobre chico se sale un poco de la raya o se brota en la cabeza alguna idea nueva que quiera poner en práctica, es casi seguro que firmará su sentencia de muerte con esta gente de cerebro fosilizado que hay en este mundo. Él no podrá defenderse, pero por fortuna, todavía estoy aquí”
El joven Peck, poniéndose de pie preguntó:
- “¿Cuándo puedo empezar?”
Skinner le contestó con cierta ironía: -“Cuando este listo”
Peck miro rápidamente su reloj ..... - “Son las doce, añadió, “Voy a almorzar y estaré aquí a la una”
Skinner se retiró mordiéndose los labios. Al cerrarse la puerta tras de él, Peck levantó las cejas, y despidiéndose del señor Ricks, le dijo:  - “Muchas gracias, señor Ricks, ha sido usted en extremo amable, pero parece que no voy a empezar bajo muy buenos auspicios”, y tomando su sombrero se marchó.
Apenas había salido cuando Skinner entró de nuevo, mas antes de poder abrir la boca, Cappy le impuso silencio levantando un dedo y en voz cordial le dijo:
- “Ni una palabra, Skinner, ya sé lo que me vas a decir y admito que tienes razón. Pero óyeme hijo..... ¿Cómo era posible rechazar a un joven que tanto empeño tiene en trabajar y que no acepte un NO como final? A pesar de que no encontró aquí más obstáculos para lograr su propósito no se dio por vencido ni se desanimó. Tú luchaste contra él,  pero él ganó, y vaya que tuvo que vérselas con un experto. ¿Qué trabajo le vas a dar?”
- El de Andrews naturalmente.
- Ah si, había olvidado. Dime Skinner, ¿No tenemos disponible como medio millón de pies de abeto fétido?
Skinner asintió, y Cappy, continuando con la avidez de quien acaba de hacer un descubrimiento que cree que causará una verdadera revolución en el mundo científico le dijo: - “Bueno, mándalo con esa madera apestosa y un par de furgones de pinabete rojo o cualquiera de las maderas que casi nadie quiere ni regaladas”
Skinner sonrió maliciosamente y dijo:
- “Convenido, pero si no vende le quitamos su pasaporte”

En el estado de Arizona, Peck consiguió varios pedidos de madera de refuerzo para pozos de minas, pero solo hasta que llegó al centro de Texas empezó realmente a demostrar su extraordinaria habilidad para vender. Allí se especializó en la venta de madera para torres de taladrar pozos petroleros, y fue tal el bombardeo de pedidos que mandó a las oficinas generales, que Skinner tuvo que telegrafiarle pidiéndole que se calmara un poco en la venta de esa madera por estársele agotando las existencias, y que se dedicara a vender maderas de otras clases.
Completando su itinerario, emprendió el viaje de regreso vía Los Ángeles, pero de regreso se detuvo en Valle de San Joaquín y vendió dos furgones mas de abeto fétido. Al recibir Skinner el telegrama, fue a mostrárselo al presidente.

- “No cabe duda de que Peck puede vender madera” le dijo al señor Ricks de mala gana. - “Ha conseguido 5 nuevos clientes y acaba de mandar otro pedido de otros dos furgones de abeto fétido. Creo que tendré que aumentarle el sueldo el primero del año”.
- Óyeme Skinner, ¿Porqué diablos quieres esperar hasta el primero del año? Ese pernicioso hábito que tienes de dejar para más tarde lo que debes hacer hoy, especialmente cuando se trata de soltar dinero, nos ha costado la pérdida de los servicios de más de un empleado. Sabiendo que Peck merece un aumento de sueldo, ¿Porqué no se lo das ahora y con gusto? Peck tendrá buena voluntad, trabajará más todavía y por lo menos te considerará como ser humano”.
- Muy bien, señor Ricks, voy a asignarle el mismo sueldo que Andrews tenía antes que Peck tomara su puesto.
- Skinner, tu realmente me obligas a recordarte quien manda en esta empresa, Peck vale más que Andrews, ¿verdad?
Así parece...

- Entonces, por amor a la justicia, págale más y haz efectivo ese aumento desde el día en que empezó a trabajar. ¡Vete de aquí por que me pones nervioso! ...Un momento... ¿Cómo le va a Andrews en su nuevo trabajo en Shangai?
- Dándole a ganar a la compañía cablegráfica, contestó Skinner con sarcasmo. Cablegrafía como tres veces por semana sobre asuntos que él mismo podría resolver, Matt Peasley está disgustado con él.
- Eso no me sorprende ..... supongo que Matt vendrá a decirme dentro de un poco que yo fui quien escogió a Andrews para el puesto, pero no lo olvides Skinner, que le advertí que el puesto era temporal.
- Si señor Ricks.
- Bueno, creo que tendré que buscar a su sucesor e impedir que Matt venga a echarme la culpa en cara. Creo que Peck tiene varias características de un buen administrador para la oficina de Shangai, pero tendré que probarlo un poco más.

(Mirando a Skinner con una sonrisa picaresca:)

- “Oye Skinner voy a pedirle a Peck que me traiga el jarrón azul”.

(El semi-pálido semblante de Skinner casi se sonrojó)

“Bueno, notifica al jefe de la policía y al propietario del bazar para que no nos cueste tanto”.

Cappy caminó hacia la ventana, mirando a la calle pensativo pero sonriendo todavía y añadió: - “Tu convendrás conmigo Skinner, que si me trae el jarrón azul valdrá 10 mil dólares al año como gerente de Shangai”.

Sin duda que los valdrá, señor Ricks.

- Bueno, Skinner, haz los arreglos necesarios para que Peck esté listo el domingo a la una,  yo me encargaré de los demás detalles.


El sábado de esa semana, el señor Skinner no se presentó en su oficina, de su casa avisaron por teléfono que se hallaba indispuesto. Su secretaria tenía instrucciones de avisarle a Peck que el señor Skinner deseaba hablar con él ese día, pero que debido a una indisposición repentina no podía verlo en la oficina, que necesitaba conferenciar con él antes de que saliera nuevamente de viaje el lunes, y que le agradecería que lo visitara en su casa el domingo en la tarde a la una.

Peck contestó que con todo gusto iría a ver al señor Skinner a la hora indicada.

A la una en punto del domingo se presentó en la casa del administrador general, a quien halló en cama, pero sin síntomas de estar enfermo. Después de desearle su pronta recuperación, entraron en discusión respecto a los nuevos clientes y a perspectivas que el señor Skinner estaba deseoso de que Peck investigara.

En el curso de la conferencia, Ricks telefoneó. El señor Skinner estuvo escuchando por varios minutos, luego Peck lo oyó decir: “Con todo gusto complacería sus deseos, señor Ricks, si no fuera porque estoy en cama y no podré salir hoy, pero el señor Peck está aquí y con seguridad no tendrá inconveniente en eso que usted desea”.

- “Claro que no” –interrumpió Peck... y tomando el receptor se apresuró a saludar al señor Ricks.
-Oye Peck... – dijo el presidente – quisiera confiarte un encargo, no puedo mandar a un muchacho, pero al mismo tiempo me da pena darte esta molestia.

- No será molestia alguna, señor Ricks, mande lo que guste que estoy a sus órdenes.

- Gracias, Peck, por tu buena voluntad. Se trata de esto, andando yo en el centro a medio día, pasé frente a una tienda en la calle Sutter, entre Stockton y Powell, y es ahí donde en un escaparate vi un jarrón azul. Yo soy muy afecto a los jarrones de ornato, Peck, y aunque éste no es nada extraordinario sucede que una dama a quien le tengo una gran estimación tiene otro igual, y se que nada le agradaría más como regalo de su aniversario matrimonial que otro jarrón como ése para completar el par que necesita para las dos rinconeras que tiene en su comedor. Yo tengo que tomar el tren a las ocho de esta noche para llegar a tiempo mañana a Santa Bárbara, donde ella vive, y poder felicitarla personalmente, así como entregarle el regalo y ese jarrón, Peck es lo que quiero.

- Muy bien señor Ricks, comprendo que si aguardamos hasta mañana lunes a que abran la tienda, no podrá llegar a tiempo a Santa Bárbara, sino hasta el martes.
- Ese es precisamente el caso Peck, ojalá que lo hubiera visto ayer para no tener que molestarte. Lo siento mucho.
- No necesita usted darme explicaciones ni disculpas, señor Ricks. Sólo hágame el favor de describir el jarrón.

- Es un jarrón cloisonné, Peck, de un azul entre pálido y oscuro, con figuras orientales de pájaros y flores. No te puedo decir con exactitud el tamaño pero me parece que tiene como 30 cm. de alto y 10 de diámetro en el centro y está montado sobre una base de madera teca.

- Con eso basta, señor Ricks, yo le llevaré el jarrón.

- Gracias Peck, muchas gracias. Me harás entregármelo 5 minutos antes de las 8 en la sección del tren del pacífico, yo estaré a bordo del tren en el coche dormitorio número 7 sección “A”.

- Convenido, señor Ricks.

- Oye Peck, el costo no será gran cosa. Tu podrás pagarlo y mañana se lo cobras al cajero diciéndole que lo cargue a mi cuenta. Ricks colgó el receptor.

Skinner reanudó la conferencia y Peck no salió de la casa hasta las tres de la tarde, dirigiéndose enseguida a buscar el famoso jarrón azul. Al llegar a la calle Sutter caminó por una acera, entre Stockton y Powell, luego por la otra, y aunque se fijó con el mayor cuidado en todos los escaparates y vitrinas que había; no pudo ver ningún jarrón azul o de otro color ni tienda alguna donde vendieran tal clase de artículos.

-“Sin duda que Cappy se equivocó en el nombre de la calle o yo le entendí mal” – dijo Peck para sí mismo, –“voy a hablarle por teléfono para que me repita la dirección”.

Habló a la casa del señor Ricks, pero la criada le informó que el señor había salido y no sabía ella a donde había ido ni a que hora volvería. Entonces Peck, regresó a la calle Sutter y la recorrió de nuevo, por uno y otro lado, sin mejor resultado que la primera vez, luego dobló hacia una de las calles que cruzaba, caminando dos cuadras en una dirección y dos en otra, así continuó recorriendo todas las calles del barrio sin vislumbrar en ninguna parte en concebido jarrón azul. No por eso se dio por vencido, sino que emprendió la pesquisa en otra zona comercial. Caminó calles y mas calles en todas las direcciones sin mejorar su suerte, y como último recurso, se dirigió a una cuadra aislada de la calle Post, - la única que no había recorrido – donde recordó que existían 2 o 3 pequeñas tiendas. Al llegar a la última de ellas, notó de pronto en el escaparate un jarrón azul que al parecer respondía a la descripción del que el señor Ricks quería. Al examinarlo de cerca y convencerse de que ése era en realidad el jarrón que buscaba, dio un profundo suspiro de satisfacción.
Trató de abrir la puerta pero estaba cerrada con llave, como ya lo suponía... de todos modos, golpeó con fuerza por sí acaso hubiera alguien dentro que pudiera abrirle, pero sin resultado.
Entonces, levantando la vista, vio en la fachada un letrero que decía “Browne’s Art Shop”. Sin pérdida de tiempo se dirigió al hotel más cercano a buscar en un directorio telefónico, el nombre del bazar susodicho sin encontrarlo. En la guía, estaban escrutas 19 personas de apellido Browne, entonces pidió en la oficina del hotel un directorio de los habitantes de la ciudad en el cual halló el nombre de Browne como propietario de un bazar de objetos de arte situado en el establecimiento donde había encontrado el jarrón azul, pero sin dar la dirección de su residencia particular. Inmediatamente, cambió un dólar por feria y dirigiéndose de nuevo al teléfono empezó a llamar a cuantas personas de apellido Browne figuraban en la guía telefónica de San Francisco, el resultado fue nulo.

Procedió a consultar las guías de varias poblaciones cercanas donde suelen vivir muchas personas que trabajan o tienen sus negocios en San Francisco, y continuó llamando a cuantos Browne encontró. Al llamar al último sin mejor éxito, ya le corría el sudor por el cuello.

Eran ya las 6, Peck volvió al bazar, y mirando nuevamente el letrero, notó con gran sorpresa que el apellido del dueño no era Browne sino Brown y eso hacía necesario que volviera al hotel a buscar a todos los “Browns” que hubiera  en la ciudad. Hizo cambiar un billete de 20 dólares en monedas pequeñas de valores diversos, se dirigió al teléfono y de nuevo empezó a llamar a cuantas personas Brown había  registradas en San Francisco y los suburbios.
Al cabo de quien sabe cuántas llamadas, dio con la residencia del señor Brown que buscaba, pero tan solo para que una sirvienta le informara que este señor había ido a comer a la casa de un tal señor Simón en la vecina población de Mill Valley. Tres personas de apellido Simón aparecían como residentes de Mill Valley Y Peck llamó a los tres Simón que encontró en la guía, preguntando si el señor Brown estaba allí. A la tercera llamada le dijeron que sí, preguntándole quien era.
Peck dio su nombre, transcurrió un rato en silencio y luego oyó esto: - “El señor Brown dice que no conoce a ningún William Beck, además está comiendo y no quiere que lo importunen a menos que sea un asunto de suma importancia”.

- Dígale que se trata de algo importantísimo y que mi nombre es William Peck no Beck.

- ¿Deck?

- No!!!!.....  ¡Peck¡, ¡Peck!..¡Peck!!!! Llámelo y dígale que su tienda se está incendiando.

Un momento después, el señor Brown hablaba sumamente excitado:

- ¿Es usted el jefe de bomberos? preguntó con voz entrecortada.

- No señor Brown, su tienda no se está quemando, pero tuve que decirle eso para hacerlo venir al teléfono. Usted no me conoce, pero en el escaparate de su tienda, aquí en San Francisco, vi un jarrón azul que quiero comprar urgentemente antes de las 7:45 le ruego que inmediatamente se venga a abrir el bazar y me venda el jarrón.

¡Que demonios....!!! ¿Me está usted tomando el pelo o cree que estoy loco?

- No señor Brown, nada de eso.... si alguien está loco, ése soy yo....estoy loco por el jarrón azul y como tengo que salir de la ciudad a las 8:00, quiero llevármelo ahora mismo.

- ¿Sabe usted lo que vale ese jarrón?

- No, ni me importa......yo lo quiero cueste lo que cueste.

- ¿Qué hora es? .....déjeme ver.

(Y después de un momento de silencio mientras veía el reloj, dijo:)
- “Es un cuarto para las siete y el próximo tren para San Francisco no sale hasta las ocho, así es que no podré llegar allá antes de las 8:50, además estoy cenando con unos amigos y apenas he terminado la sopa”.

- Señor Brown, a mi todo eso no me importa, ese jarrón azul tengo que llevármelo hoy.

- Bien, si no puede usted aguardar, llame por teléfono al señor Herman Joost, mi encargado, que vive en Clinton Apartament, el número de su teléfono es 55-32-49. Dígale de mi parte que valla enseguida a abrir el bazar y le venda el jarrón. Adiós. (el señor Brown colgó el teléfono)
Peck llamó inmediatamente al número que el señor Brown le había dado y preguntó por el señor Herman Joost. La mamá de este caballero contestó, manifestando que sentía muchísimo que su hijo no estuviera en casa, pues había ido a cenar al Country Club.
- ¿Cuál Country Club?

La Buena señora no sabía, así es que Peck pidió en la oficina del hotel una lista de todos los clubes de San Francisco y alrededores y comenzó a llamar por teléfono.
Eran ya las 8:00 y aun no había dado con el tal señor Joost, en ningún club lo conocían.
en ningún club lo conocían.
- "Estoy perdido -murmuró Peck, "... pero no pueden decir que no perdí luchando, el único recurso que me queda es romper esa vidriera con un ladrillo y echar a correr con, el jarrón”
Acto seguido hizo llamar a un taxi, le dijo a] chofer. , que lo aguardara a la vuelta de la esquina y le pidió prestado un martillo. Cuando llego al bazar encontró un policía parado frente a la puerta; en vista de eso, Peck continuó su camino sin detenerse, más adelante cruzó a] otro lado de la. calle y se devolvió.. Ya era de noche y al pasar de nuevo frente al bazar, observó un letrero iluminado sobre la puerta en que el apellido del propietario no decía Brown sino Brocen.
Peck fue a donde el taxi lo esperaba y se devolvió al hotel. Teniendo uno de ésos espíritus que no aceptan la derrota fácilmente, volvió a llamar por teléfono al domicilio del señor Joost y por primera vez la suerte le favoreció: ...el señor Joost había regresado. Peck, con voz ansiosa le informó lo que deseaba y de la orden que había dado el señor Brown. El cauteloso Joost contestó que primero tendría que hablar por teléfono con el señor Brown para cerciorarse de que era cierto. agregando que si el señor Brown confirmaba la orden, él estaría en el bazar antes de las 9:00.
Con la impaciencia que es de suponer, Peck lo aguardaba. Finalmente, a las 9:15 Joost se presentó acompañado de un policía. a quien por precaución había pedido que lo acompañara; abrió la puerta, encendió las luces. y con gran cuidado saco del escaparate el jarrón azul.

- “¿Cuanto vale?" -preguntó Peck.
- 2000 mil dólares, contestó Joost... tan fríamente como si hubiera dicho 50 centavos.
Peck tuvo que reclinarse sobre el mostrador para no caer, -“¡2000 mil dólares!”, exclamó en una voz y con semblante de desesperación. (Tenía en el bolsillo 10 dólares solamente)
- "¿Acepta usted mi cheque señor Joost?"
Yo no lo conozco a usted señor Peck –respondió Joost.
¿Dónde está su teléfono?
Joost condujo a Peck al teléfono y éste llamó a 13 casa del señor Skinner.
- "Señor Skinner... -Balbuceo Peck -"estoy en un terrible apuro y casi exhausto, conseguí que abrieran el bazar, pero el Jarrón azul que tanto desea el señor Ricks cuesta dos mil dólares y yo entendí que costaba una friolera".
-No me digas, Peck ¿Has estado en busca del jarrón lodo este tiempo?
-Si; y estoy propuesto a llevármelo ...hágame el favor de enviar a alguien aquí, el bazar del señor Brown, en la calle Post cerca de la Avenida Grand, con los 2 mil dólares, porque yo ya no tengo fuerzas para ir por ellos.

-Mi querido Peck -replicó el señor Skinner compasivamente, - no tengo aquí 2 mil dólares ...esa es una cantidad demasiado grande para llevarla en el bolsillo o guardarla en casa.
-Bueno, entonces tenga la bondad de venir al centro inmediatamente, abrir la oficina y sacar el dinero de la caja fuerte.
-Eso no lo puedo hacer Peck,  porque la caja fuerte tiene una combinación que nadie puede abrir antes de cierta hora.

Señor Skinner, hágame el favor de venir de todos modos para que me identifique en alguna parte donde nos puedan aceptar mi cheque personal.

-¿Tienes suficientes fondos en el banco, Peck? Esto , puso fin a la conversación y pedimentos, y Peck, llamó enseguida a la casa del señor Ricks, sabiendo que allí residía su yerno el capitán Peasley. Afortunadamente lo halló en casa, y Peasley lo escuchó con bastante amabilidad:
- Peck, es casi increíble que te hayan asignado una misión semejante, dijo el capitán Peasley.
- “Sigue mi consejo y olvídate del jarrón azul".
- No puedo –replicó, ... el señor Ricks se sentiría muy contrariado si no le entrego el jarrón, él se ha portado conmigo de manera espléndida y considero un deber ineludible cumplir con este deseo suyo.
- Pero ya es muy tarde, Peck, para entregárselo, se fue en el tren de las 8:00, y ya son las 9:30.
- Lo sé, pero si puedo obtener el jarrón, yo se lo entrego antes de que baje del tren en Santa Bárbara a las 6 de la mañana.

- ¿Cómo?

-Aquí en el Aeropuerto tengo un amigo que con gusto me llevará en su avión a Santa Bárbara
¡Estás loco!
Lo sé, pero por favor présteme 2 mil dólares.
- ¿Para que ?
- Para comprar el Jarrón azul.

- Ahora ya no me cabe duda de que estás loco... si el señor Ricks supiera que  estás dispuesto a pagar 2 mil dólares por ése jarrón, te mandaría al manicomio.
Oiga señor Peasley, ¿Me va a prestar los 2 mil dólares o no?
No Peck, vete a tu casa a dormir y olvídate del jarrón azul...
¡Por favor señor Peasley...! A usted le pueden cambiar un cheque por que lo conocen bien, y a mí no. Además es domingo.
Bueno... interrumpió Joost, ¿Vamos a pasar aquí toda la noche?
Peck, colgando el teléfono, lo miró con actitud de desafío y le dijo: -“¿Es usted conocedor de diamantes?
Si, contestó Joost.
Me aguardará aquí hasta que vaya al hotel para traer uno?
Si.
William Peck salió cojeando tan aprisa como pudo y veinte minutos más tarde estaba de regreso con una anillo de platino que tenía un hermoso brillante cercado de zafiros.
- Se lo dejo en prenda, Peck se apresuró a decir, - Deme un recibo y cuando haya cobrado usted mi cheque vendré a buscar mi anillo.
Quince minutos más tarde, con el jarrón azul cuidadosamente empacado, Peck entraba a cenar a un restaurante. Al terminar pidió que le llamaran a un taxi, y a toda velocidad se dirigió al Aeropuerto. Allí se informó de la residencia de su amigo aviador, se comunicó con él, y a media noche ambos y el jarrón azul se perdían en las nubes rumbo al sur.
Hora y media más tarde en el valle de Salinas, cerca de la vía del ferrocarril, Peck descendió y el aviador emprendió el vuelo de regreso a San Francisco. Peck corrió hacia la vía férrea con un periódico en la mano, y pocos momentos después, cuando vio que el tren donde venía el Sr. Ricks se aproximaba, hizo del periódico una antorcha y empezó a hacer señas con ella en medio de la vía. El tren se detuvo, el conductor abrió la puerta de uno de los coches para averiguar qué pasaba, y Peck se metió de un salto.
¿Quién diablos es usted?, preguntó el conductor.
¿Por qué hizo parar el tren?
Por que tengo urgencia de ver a un pasajero que viene en la sección “A” del coche #7, yo le pago mi pasaje.
¡Ah!... Es un señor de baja estatura, avanzada edad, ¿verdad? Antes de salir de San Francisco preguntó si no habían visto a un individuo con un paquete bajo el brazo...
Si, ése soy yo, aquí le traigo el paquete que no pude entregarle a tiempo... hágame el favor de llevarme a su sección.
Hubo que tocar el timbre varias veces para despertar a Cappy Ricks, quien al fin abrió la puerta en pijamas.
- Soy William Peck señor Ricks, perdóneme que venga a importunarle a esta hora, pero es que tropecé con tantas dificultades para conseguir el jarrón azul que usted tanto quería, que no pude llegar a tiempo a la estación. La dirección de la tienda no era la que usted me dio, tuve que buscarla por todo San Francisco y llamar por teléfono a todos los “Browns” y “Brownes” que hay allí y en los suburbios; además, fue imposible conseguir el domingo por la noche los 2 mil dólares que costaba el jarrón, pero aquí lo tiene usted, por que le prometí entregárselo... y lo que yo prometo lo cumplo.

Cappy Ricks miraba a Peck con los ojos azorados, como si lo creyera loco. Luego se echó a reír, lo hizo tomar asiento, y empezó a referir que todas las dificultades con las que se tropezó habían sido fraguadas intencionalmente, desde la dirección equivocada del bazar hasta el precio del jarrón, pues en realidad sólo valía 10 dólares.
Al oír esto, Peck casi se desmayó, pero rehaciéndose, prorrumpió en tono alterado y grave:
- Señor Ricks, yo estoy acostumbrado a obedecer órdenes sin ambages, por necias que parezcan, a cumplir con los cometidos que se me confíen, con puntualidad si es posible, y si no; tan pronto como me sea posible. Desde muy joven me inculcaron lealtad para mis superiores, pero ahora me duele realmente que mi estimado jefe actual haya querido hacer de mí un payaso... Burlarse de un fiel servidor. Desde hoy en adelante puede usted mandar a Skinner o a quien se le dé la gana a vender su abeto apestoso al cual tanto trabajo me ha costado darle salida.

Cappy Ricks pasó cariñosamente la mano por la cabeza de Peck y le dijo: - Mi querido Peck, bien sé que lo que hice fue cruel, extremadamente cruel. Pero tengo que confiarte un puesto de tal importancia, que necesitaba ponerte antes a prueba para cerciorarme antes de que podías desempeñarlo. Por eso te confié la tarea más ardua que doy a personas que pienso destinar a cargos que requieren hombres que nunca se dan por vencidos. Ahora te comunico que en vez de haberme traído un jarrón que vale 2 mil dólares, saldrás de este tren con un puesto que vale 10 mil dólares al año como gerente de nuestra oficina en Shangai.

La sorpresa de Peck al oír estas palabras no fue menor que la que había recibido antes y el señor Ricks continuó:
De 15 hombres a quienes he dado como prueba la búsqueda del jarrón azul, tu eres el segundo que ha salido airoso.

Gracias Señor Ricks, y perdóneme lo que le dije. Haré de mi parte todo lo posible para desempeñar mi cometido en Shangai a su entera satisfacción.

Eso bien lo sé Peck, pero dime: ¿No te viste a punto de abandonar la empresa al tropezar con tantas dificultades casi insaciable?

Si señor, me entraron deseos de suicidarme antes de haber llamado por teléfono a cuantos “Browns” y “Brownes” hay en San Francisco. Pero yo no acostumbro empezar una tarea y dejarla a medias, especialmente desde que, estando enfermo una vez en el hospital, ya habiendo perdido casi la esperanza de rehabilitarme; un amigo fue a verme y me dijo: - “William, tu no estás tan grave como crees... vas a vivir muchos años todavía” Yo le contesté que no lo creía. Entonces, mirándome con semblante serio agregó: - “William Peck, tú no eres de los que se dan por vencidos y, si te lo propones, te recuperarás... para principiar, sonríe”.

Desde entonces, mi lema en todo lo que emprendo es: ¡LO HARÉ!

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Charles Babbage
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Matemático inglés y científico protoinformático
Nacimiento
Fallecimiento
Nacionalidad
Campo
Matemáticas, Filosofía análitica, ciencias de la computación
Instituciones
Conocido por
Premios
destacados
Firma
Charles Babbage Signature.svg

Charles Babbage FRS (Teignmouth, Devonshire, Gran Bretaña, 26 de diciembre de 1791 - Londres, 18 de octubre de 1871) fue un matemático británico y científico de la computación. Diseñó y parcialmente implementó una máquina para calcular, de diferencias mecánicas para calcular tablas de números. También diseñó, pero nunca construyó, la máquina analítica para ejecutar programas de tabulación o computación; por estos inventos se le considera como una de las primeras personas en concebir la idea de lo que hoy llamaríamos una computadora, por lo que se le considera como «El Padre de la Computación». En el Museo de Ciencias de Londres se exhiben partes de sus mecanismos inconclusos. Parte de su cerebro conservado en formol se exhibe en «The Royal College of Surgeons of England», sito en Londres.

Informática es una ciencia que estudia métodos, procesos, técnicas, con el fin de almacenar, procesar y transmitir información y datos en formato digital. La informática se ha desarrollado rápidamente a partir de la segunda mitad del siglo XX, con la aparición de tecnologías tales como el circuito integrado, Internet y el teléfono móvil. Melissa

 

¿que son tubos al vacio?


Son los Bulbos en el nacimiento de la electronica.

Es la válvula electrónica, también llamada válvula termoiónica, válvula de vacío, tubo de vacío o bulbo, es un componente electrónico utilizado para amplificar, conmutar, o modificar una señal eléctrica mediante el control del movimiento de los electrones en un espacio "vacío" a muy baja presión, o en presencia de gases especialmente seleccionados. La válvula originaria fue el componente crítico que posibilitó el desarrollo de la electrónica durante la primera mitad del siglo XX, incluyendo la expansión y comercialización de la radiodifusión, televisión, radar, audio, redes telefónicas, computadoras analógicas y digitales, control industrial, etc.

Ada Lovelace, cuyo verdadero nombre es Augusta Ada Byron King, fue una figura  importante en el mundo de la matemática y tecnología. Ada fue una mujer adelantada en su tiempo y es reconocida como la primera mujer en el mundo que desarrolló el concepto de  un programa de computadora entre 1842 y 1843.


http://www.portalplanetasedna.com.ar/archivos_varios2/ada_lo1.jpgNacida en Londres el 10 de diciembre de 1815. Su nombre de pila era Augusta Ada King, Lady Lovelace para la

 posteridad. Su padre era Lord Byron, poeta muy famoso, y su madre, Ana Isabelle Milbanke, quien la indujo hacia el amor por las matemáticas.

Su padre abandonó a su madre un mes después de su nacimiento y mas tarde se alejó de Inglaterra, muriendo en 1823 en Grecia, sin haber visto a su hija. A pesar de no haber conocido a su padre, éste mantenía una intensa correspondencia con su hija. Lord Byron le escribía a menudo y homenajeaba a su hija en sus continuas obras poéticas.

En su juventud Ada comenzó a presentar problemas de salud que gracias a su gran fuerza de voluntad consiguió superar. De hecho sus piernas quedaron totalmente paralizadas cuando era muy jovencita (alrededor de los 14 años) y pasó un largo lapso de tiempo tumbada en la cama, sufriendo las técnicas medicinales de la época a base de sanguijuelas; pero gracias a su tesón consiguió superar la enfermedad, fortalecer sus piernas y convertirse en una excelente amazona (aparte de la equitación amaba la gimnasia y el baile). Desafortunadamente los problemas de salud le seguirían acompañando durante toda su corta vida, entre ellos el asma.

Se casó muy temprano con William King, de quien heredó el nombre y título, pasado a convertirse en la condesa de Lovelace. Era un hombre amable pero débil, de menor nivel intelectual que ella, el sucesivo nacimiento de sus tres hijos impidió a Ada seguir con sus estudios. Ada tuvo tres hijos con William King: dos hijos y una hija: Bryon Noel Byron (nacido el 12 Mayo de1836), Annabella (22 de Septiembre de 1837 ) y Ralph Gordon (2 Julio de 1839).

Heredera de una gran riqueza, su madre no quería que su hija sea un poeta como su padre y trató de darle una educación en matemáticas y música. Viajando con la madre de la nobleza intelectual de Londres,  conoció a Mary Somerville, que acababa de publicar un libro sobre astronomía. También se relacionó con  Charles Babbage, un destacado profesor de matemáticas en Cambridge, conocido como el inventor de la máquina diferencial, una máquina calculadora que operado por elementos finitos.

Ada conoció el trabajo de Babbage (imagen der.)  al acudir a una conferencia de Dionysus Lardner, quien disertaba en el Instituto de Mecánica sobre la máquina de Babbage. Ada decidió escribirle una carta a Babbage, comenzando así una eterna carrera epistolar que culminó con la visita de Ada al taller de Babbage. Ada contaba con17 años. Con el paso del tiempo, las conversaciones técnicas derivaron a otras más personales y se comenta, aunque nunca se ha podido demostrar claramente, que Charles y Ada fueron amantes.
http://www.portalplanetasedna.com.ar/archivos_varios3/ada_lo2.jpg

Ada fue educada como muchos aristócratas de la época, a través de tutores personales. Poseía una gran aptitud desde muy temprano para las matemáticas. Sus estudios superiores fueron realizados bajo la supervisión de De Morgan. Así que utilizó sus conocimientos matemáticos para crear programas para la máquina de Babbage, convirtiéndose en la primera programadora de computadoras en el mundo.

Inventó el concepto de subrutina: una secuencia de instrucciones que se pueden utilizar varias veces en diferentes contextos. Ella descubrió el valor de la repetición - los bucles (loops) de un mismo conjunto de instrucciones, de modo que la secuencia podría tener su ejecución repetida. Soñaba con el salto condicional: el lector de tarjetas desvía hacia a otra tarjeta "si se cumplen ciertas condiciones...".

Sus ideas fueron extendidas un siglo más tarde por el matemático también británico Alan M. Turing en 1937 y por John von Neumann en 1946, ambos personajes fundamentales en el desarrollo del ordenador tal y como lo conocemos actualmente. Temiendo que su trabajo sea censurado y perdido en el olvido por el hecho de que sea mujer, usaba las iniciales A.A.L. para firmarlos. Escribió sobre el funcionamiento de la maquina analítica , incluyendo demostraciones para calcular funciones trigonométricas y publicó también una secuencia ordenada de instrucciones (software) para que realizara este calculo matemático.

Ada se codeó con científicos y personalidades destacadas de su época como el físico  británico Charles Brewster, Charles Wheastone, Charles Dickens, gran novelista  británico y Michael Faraday el inventor del motor eléctrico.

En los últimos tiempos de la vida de Ada se sucedieron las crisis nerviosas, las deudas y los escándalos, como la agitada relación con John Crosse, un pendenciero corredor de apuestas. Y su salud empeoraba cada vez más. Para aliviar el dolor se dejó llevar por el alcohol y las drogas (tomaba una mezcla de cerveza, brandy, opio y morfina) que solo empeoraron su estado de salud.

En 1980, el Departamento de Defensa  de EE.UU. desarrolló un lenguaje de programación basado en Pascal y lo llamó ADA en su honor. Ada murió el 27 de noviembre de 1852 a los 36 años de cáncer del útero, dejando dos hijos y una hija. En 1953, casi cien años después de su muerte  la máquina analítica de Babbage fue descubierta con las notas de proyectos y Ada pasó a la historia como el primer equipo con software incorporado.             Konrad Zuse


Konrad Zuse
Konrad Zuse (1992).jpg
Nacimiento
Fallecimiento

Konrad Zuse (22 de junio de 1910 - 18 de diciembre de 1995) fue un ingeniero alemán y un pionero de la computación. Su logro más destacado fue terminar la primera computadora controlada por programas que funcionaba, la Z3 en 1941. Esta puede que haya sido la "primera computadora", aunque hay discrepancias en este sentido pues, si se consideran algunas sutilezas, como por ejemplo que la máquina de Zuse no era de propósito general, tal vez no lo sea. También diseñó un lenguaje de programación de alto nivel, el Plankalkül, supuestamente en 1945, aunque fue una contribución teórica, pues el lenguaje no se implementó en su vida y no tuvo ninguna influencia directa en los primeros lenguajes desarrollados. También fundó la primera compañía de ordenadores en 1946 y construyó la Z4, que se convirtió en 1950 en la primera computadora en ser comercializada. Debido a la Segunda Guerra Mundial, el trabajo inicial de Zuse pasó desapercibido fuera de Alemania. Posiblemente la primera influencia documentada de Zuse en una compañía extranjera fue la adquisición de patentes por parte de IBM en 1946.

Hay una réplica de la Z3 y la Z4 en el Deutsches Museum de Múnich y otra réplica de la Z3 en un museo artístico en Karlsruhe, el Zentrum für Kunst und Medientechnologie (ZKM), que es el único museo artístico de media interactivo del mundo

La General Electric Company (NYSE: GE), también conocido como GE, es una corporación conglomerada multinacional de infraestructuras, servicios financieros, y medios de comunicación altamente diversificadas con origen estadounidense. Originalmente incorporada en Schenectady, Nueva York, la empresa actualmente tiene sede en Fairfield, Connecticut.[1] [4] Desde energía, agua, transporte, y salud hasta servicios de financiación e información, GE está presente en más de 100 países y tiene más de 300.000 empleados a lo largo del mundo.

GE opera a través de cuatro segmentos: Energy, Technology Infrastructure, Capital Finance, y Consumer & Industrial.[5] [6] Es también el propietario de la empresa de comunicación NBCUniversal.

GE es uno de los símbolos del capitalismo de los Estados Unidos, siendo una empresa multinacional presente en todo el mundo y en numerosos sectores de actividad. En 2011, la compañía fue honrada por Fortune con el sexto puesto en la lista de las mayores firmas en los Estados Unidos,[7] así como el decimocuarto puesto en la lista de las empresas estadounidenses más rentables.[8] Otras clasificaciones para 2011 incluyen como la séptima compañía para líderes (Fortune), la quinta mayor marca global (Interbrand), la 82a compañía "verde" (Newsweek), la decimotercera compañía más admirada (Fortune), y la decimonovena compañía más innovadora (Fast Company).[9

¿QUÉ ES LA INFORMÁTICA

La informática o computación es la ciencia del tratamiento automático de la información mediante un computador (llamado también ordenador o computadora).

Entre las tareas más populares que ha facilitado esta tecnología se encuentran: elaborar documentos, enviar y recibir correo electrónico, dibujar, crear efectos visuales y sonoros, maquetar folletos y libros, manejar la información contable en una empresa, reproducir música, controlar procesos industriales y jugar.

Informática es un vocablo inspirado en el francés "informatique", formado a su vez por la conjunción de las palabras "information" y "automatique", para dar idea de la automatización de la información que se logra con los sistemas computacionales. Esta palabra se usa principalmente en España. Computación se usa sobre todo en América y proviene de cómputo (o cálculo).

La informática es un amplio campo que incluye los fundamentos teóricos, el diseño, la programación y el uso de las computadoras (ordenadores

Quinta generación de computadoras


La quinta generación de computadoras, también conocida por sus siglas en inglés, FGCS (de Fifth Generation Computer Systems) fue un ambicioso proyecto propuesto por Japón a finales de la década de 1970. Su objetivo era el desarrollo de una nueva clase de computadoras que utilizarían técnicas y tecnologías de inteligencia artificial tanto en el plano del hardware como del software,[1] usando el lenguaje PROLOG[2] [3] [4] al nivel del lenguaje de máquina y serían capaces de resolver problemas complejos, como la traducción automática de una lengua natural a otra (del japonés al inglés, por ejemplo). Como unidad de medida del rendimiento y prestaciones de estas computadoras se empleaba la cantidad de LIPS (Logical Inferences Per Second) capaz de realizar durante la ejecución de las distintas tareas programadas. Para su desarrollo se emplearon diferentes tipos de arquitecturas VLSI (Very Large Scale Integration).

El proyecto duró once años, pero no obtuvo los resultados esperados: las computadoras actuales siguieron así, ya que hay muchos casos en los que, o bien es imposible llevar a cabo una paralelización del mismo, o una vez llevado a cabo ésta, no se aprecia mejora alguna, o en el peor de los casos, se produce una pérdida de rendimiento. Hay que tener claro que para realizar un programa paralelo debemos, para empezar, identificar dentro del mismo partes que puedan ser ejecutadas por separado en distintos procesadores. Además, es importante señalar que un programa que se ejecuta de manera secuencial, debe recibir numerosas modificaciones para que pueda ser ejecutado de manera paralela, es decir, primero sería interesante estudiar si realmente el trabajo que esto conlleva se ve compensado con la mejora del rendimiento de la tarea después de paralelizarla

Howard H. Aiken (Hoboken, Nueva Jersey, 9 de marzo de 1900 - San Luis, Misuri, 14 de marzo de 1973), ingeniero estadounidense, pionero en computación al ser el ingeniero principal tras el Harvard Mark .

Estudio en la Universidad de Wisconsin, y posteriormente obtuvo su doctorado en física en la Universidad Harvard en 1939. Durante este tiempo, encontró ecuaciones diferenciales que sólo podía resolver numéricamente. Ideó un dispositivo electromecánico de computación que podía hacer gran parte de ese trabajo por él. Este ordenador fue originalmente llamado Automatic Sequence Controlled Calculator (ASCC) y posteriormente renombrado Harvard Mark I. Con la ayuda de Grace Hopper y financiación de IBM, la máquina fue completada en 1944.

En 1947, Aiken completó su trabajo en el ordenador Harvard Mark II. Continúo su trabajo en el Mark III y en el Harvard Mark IV. El Mark III utilizó algunos componentes electrónicos y el Mark IV fue completamente electrónico. El Mark III y el Mark IV utilizaron memoria de tambor magnético y el Mark IV también tenía un núcleo de memoria magnética. Vivió en México en la parte de Puebla.

Aiken fue inspirado por la Máquina Diferencial de Charles Babbage. De él, se supone que dijo en 1947: "Sólo seis ordenadores digitales electrónicos serían necesarios para satisfacer las necesidades de computación de todos los Estados Unidos." La cita también es atribuida a Thomas John Watson, pero probablemente no fue dicha por ninguno de los dos.

En 1975, Aiken recibió la Medalla Edison del IEEE por 'Una meritoria carrera de contribuciones pioneras al desarrollo y la aplicación de ordenadores digitales de gran escala e importantes contribuciones a la educación en el campo de los ordenadores digitales'.

Howard Aiken fue también oficial en la Reserva Naval de los Estados Unidos

Que arquitectura usan las computadoras actuales?


Las PCs actuales usan la arquitectura harvard, o la von Neumann? y que significa lo que dicen de arquitectura 32bits y 64bits?

En informática, una aplicación es un tipo de programa informático diseñado como herramienta para permitir a un usuario realizar uno o diversos tipos de trabajos. Esto lo diferencia principalmente de otros tipos de programas como los sistemas operativos (que hacen funcionar al ordenador), las utilidades (que realizan tareas de mantenimiento o de uso general), y los lenguajes de programación (con el cual se crean los programas informáticos            Memoria (informática)

 la memoria (también llamada almacenamiento) se refiere a parte de los componentes que integran una computadora. Son dispositivos que retienen datos informáticos durante algún intervalo de tiempo. Las memorias de computadora proporcionan una de las principales funciones de la computación moderna, la retención o almacenamiento de información. Es uno de los componentes fundamentales de todas las computadoras modernas que, acoplados a una unidad central de procesamiento (CPU por su sigla en inglés, central processing unit), implementa lo fundamental del modelo de computadora de Arquitectura de von Neumann, usado desde los años 1940.

En la actualidad, memoria suele referirse a una forma de almacenamiento de estado sólido conocido como memoria RAM (memoria de acceso aleatorio, RAM por sus siglas en inglés random access memory) y otras veces se refiere a otras formas de almacenamiento rápido pero temporal. De forma similar, se refiere a formas de almacenamiento masivo como discos ópticos y tipos de almacenamiento magnético como discos duros y otros tipos de almacenamiento más lentos que las memorias RAM, pero de naturaleza más permanente. Estas distinciones contemporáneas son de ayuda porque son fundamentales para la arquitectura de computadores en general.

Además, se refleja una diferencia técnica importante y significativa entre memoria y dispositivos de almacenamiento masivo, que se ha ido diluyendo por el uso histórico de los términos "almacenamiento primario" (a veces "almacenamiento principal"), para memorias de acceso aleatorio, y "almacenamiento secundario" para dispositivos de almacenamiento masivo. Esto se explica en las siguientes secciones, en las que el término tradicional "almacenamiento" se usa como subtítulo por conveniencia

Computadora híbrida


computadora híbrida polaca

Las computadoras híbridas son computadoras que exhiben características de computadoras analógicos y computadoras digitales. El componente digital normalmente sirve como el controlador y proporciona operaciones lógicas, mientras que el componente análogo sirve normalmente como solucionador de ecuaciones diferenciales.

En general, los computadores analógicos son extraordinariamente rápidos, puesto que pueden solucionar las más complejas ecuaciones a la rata en la cual una señal atraviesa el circuito, que generalmente es una fracción apreciable de la velocidad de la luz. Por otro lado, la precisión de computadores analógicos no es buena; se limitan a tres, o a lo más, cuatro dígitos de precisión.

Los computadores digitales pueden ser construidos para llevar la solución de ecuaciones a una casi ilimitada precisión, pero de una manera sumamente lenta comparado a los computadores analógicos. Generalmente, las ecuaciones complejas son aproximadas usando métodos numéricos iterativos que toman grandes números de iteraciones, dependiendo de cuan buena es la "conjetura inicial" con respecto al valor final y a cuánta precisión se desea. Esta conjetura inicial es conocida como la semilla numérica para el proceso iterativo. Para muchas operaciones en tiempo real, la velocidad de tales cálculos digitales es demasiado lenta para ser de mucho uso (ej, para radares de phased array de muy alta frecuencia o para cálculos del tiempo), sin embargo, la precisión de una computadora analógica es escasa